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jueves, diciembre 08, 2016

Les FLots (La Rochelle, Francia)



Les Flots  es un restaurante situado en la ciudad francesa de La Rochelle, al lado de una de las dos fantásticas torres que flanquean la entrada del viejo puerto. Concretamente, el edificio que está inmediatamente al lado de la torre de la derecha en la foto. Pertenece al grupo del cocinero Grégory Coutanceau cuyo restaurante con 2 estrellas Michelin está situado no muy lejos de éste.
El lema del restaurante es “un océano de sabores” y efectivamente está enfocado a la cocina marinera, lógico viendo dónde está.

Dependiendo de la mesa que te toque puedes estar muy cómodo o como fue nuestro caso, codeándote con los vecinos de mesa, algo impensable en un restaurante español de las mismas características, pero inevitable en tantos restaurantes franceses. Tampoco se puede decir que a la mesa le sobrara espacio precisamente…


Al contrario que en la mayoría de restaurantes franceses aquí no disponen de las “formules”, menús cerrados en los que puedes escoger ciertos platos de carta o cualquiera de ellos. Disponen en cambio de 3 menús por la noche, uno de marisco por 45€, otro gastronómico de 78€ y el de mercado de 47€ que fue el que escogimos nosotros a pesar de no ser muy amigos de menús por la noche aunque teniendo en cuenta que por experiencias previas suponíamos que las cantidades no serían muy 
grandes.

 



Nada más sentarnos nos pusieron unos snacks que ni me acuerdo de que eran ya que pasaron sin pena ni gloria. El aperitivo fue una crema de calabaza y un canapé de salmón. Algo simples…


 
Para probar más cosas tomamos los tres platos distintos cada uno. El primer entrante fue una corvina salvaje ahumada, salsifí en diferentes versiones y vinagreta con jugo de carne. Muy buen sabor el de la corvina, potente con el toque justo de ahumado bien armonizado con la vinagreta y bien acompañada por el toque ligeramente amargo del salsifí. Bastante bien.


El otro entrante consistió en un medallón de ternera Limousin al Comté, su tartare y pastel de berenjenas a las finas hierbas. Algo pasada la ternera y con menos sabor de lo esperado. Mejor el tartare y bastante bueno el pastel de berenjenas. De todas formas, en conjunto fue un plato algo deslavazado.



 Los principales se repartieron entre carne y pescado. El pescado fue un rape al horno con mantequilla de nuez, pulpa de chirivía, migas especiadas y jugo de Oporto. El rape bien de punto, algo que no se encuentra tan fácilmente, con un sabor original supongo que por la mantequilla de nuez y con el toque algo anisado de la chirivía. En cambio no sé qué aportaban las migas…  En conjunto estuvo bien.
  

La carne fue un carré de cerdo, tartare con alcachofas al confit de nueces y cítricos y champiñones con pimientos. Lo principal, el cerdo, algo corto de sabor, y bien acompañada su grasa por el confit de nueces y cítricos. También bastante sabrosa la mezcla de los champiñones y pimientos. Sin ser un plato para el recuerdo, se come bien.

 
Llegamos a los postres. Correcto el chocolate praliné con crema helada. Mejor el chocolate que la
crema pero sin alardes.



 

Algo mejor resultó la tarta de manzana revisada, coulis de manzana Granny Smith y sorbete de hierbas. Todo en su sitio pero nada especial.

 
 
La carta de vinos como de costumbre: precios desorbitados en general. Acabamos tomando un Château du Hureau Argile 2013, Saumur. 43€. Un correcto chenin blanc a “solamente” algo más del triple de lo que cuesta en tienda… 


El personal de servicio muy correcto y su página web un ejemplo de lo que deberían ser una web de un restaurante. Incluso se puede reservar online en tiempo real como hice yo. Muy bien.



 

Al final nos pusieron unas "mignardises" de dos tipos que nos gustaron más que los postres, sobre todo la de chocolate.





Teniendo en cuenta dónde estábamos y el precio del menú, se puede decir que la cena  fue bastante correcta en general e incluso con una buena relación calidad/precio, vino e incomodidades aparte. No es un sitio que vaya a quedar en el recuerdo pero si se está hospedado en La Rochelle es una opción a tener en cuenta.


Les Flots

1 Rue de la Chaîne, 17000 La Rochelle, Francia
33 5 46 41 32 51    www.les-flots.com
 

viernes, noviembre 20, 2015

L' Epicurien (Périgueux, Francia)




En un principio no pensaba hacer post sobre este restaurante ya que la cena fue simplemente de disfrute y no me fijé mucho en el conjunto de la elaboración de los platos pero al final me he decidido simplemente para poner otro ejemplo práctico del sistema de menús en los restaurantes franceses además de reconocer que nos gustó la relación calidad/precio.

 
En el anterior post sobre el restaurante  L'Essentiel   comentaba la buena idea que me parecía el sistema de menús en los restaurantes franceses en el que puedes elegir entre los platos de la carta a un precio más ventajoso. En el restaurante L’Epicurien son aún más flexibles ya que puedes pedir entrada y plato o plato y postre o los tres cosas, además de con quesos o sin ellos.


En nuestro caso no teníamos demasiada hambre por lo que pedimos el menú de 27€ compuesto de entrada y plato principal. Al mismo precio también podría haber sido plato y postre y por 34€, entrada, plato y quesos o postre.
Como aperitivo de la casa nos pusieron una crema de calabacín y un tosta con salmón. Sencillo para hacer boca.


 
Como entrantes pedimos vieiras y calamares. No probé este plato pero mi mujer comentó que le había gustado mucho la combinación y sobre todo el fondo de la cocción.




 Yo pedí unos muslos de codorniz con guiso de setas realmente ricos y sobre todo notable el guiso de setas. Cocina de siempre con sabor y sensatez.




Uno de los principales fueron unas costillas de cordero y ternera confitada. Nos sorprendió que mezclaran ambas carnes en un mismo plato pero el resultado de ambas fue satisfactorio de sabor y punto y en una ración muy aceptable para el precio.



El otro plato fue pintada de las Landas con cerdo estofado. Se podría aplicar el comentario anterior a las carnes. Ambos platos venían con los mismos acompañamientos que aunque no los recuerdo bien creo que fueron un puré de batata dulce, crema de calabaza, alcachofa braseada y sémola con panceta frita.  No nos acabamos ninguno de los dos platos.


Para beber tomamos un Château Bouscassé 2010, Madiran. 30€. Bastante menos cargado con respecto a tienda que lo habitual en Francia.



La página web también es sencilla, sin flashes ni animaciones chorras, pero con la información que se necesita.


Finalmente salimos con una sensación mucho mejor que la del día anterior en L’Essentiel por mucha estrella Michelin que tuviera, además de que no teníamos a los vecinos de mesa a distancia de colleja como allí. Y todo por 27€ que si hubiésemos tomado postre hubieran sido solo 34. A veces lo bueno está más cerca y más barato de lo que parece y en este caso además, en pleno centro histórico de la ciudad. Recomendado.


L'Epicurien

1 Rue du Conseil, 24000 Périgueux, Francia
33 5 53 09 88 04   www.lepicurien-restaurant.fr

jueves, noviembre 05, 2015

L'Essentiel (Périgueux, Francia)



Périgueux es una bonita ciudad, capital del departamento francés de la Dordogne, aunque la zona es más conocida por su nombre histórico, Périgord.  Uno de los más emblemáticos de la ciudad es L’Essentiel que además está reconocido con una estrella en la guía Michelin.

Al hilo de esto último se podría continuar con la discusión tan manida de los diferentes criterios de concesión de estrellas o simplemente de aparición en dicha guía, diciendo que los restaurantes franceses tienen mucho más fácil el reconocimiento que los de otros países y la verdad, en el caso que nos ocupa bien lo podría parecer porque dudo mucho que un restaurante español teniendo unas mesas tan diminutas y una separación entre ellas tan pequeña fuera ni siquiera considerado por el inspector, eso sin tener en cuenta lo más importante, la cocina, de la que ahora hablaremos un poco.

Si algo me gusta de los restaurantes franceses es su sistema de menús como ya comenté en algún post antiguo. En general tienen varios de diferentes precios y composiciones en los que se escogen platos de la carta con un precio más reducido que pidiéndolos individualmente. Las raciones también son más pequeñas pero más que de sobra para quedar satisfecho con la cantidad.
Ya podían copiar este sistema nuestros restaurantes y no basarse excesivamente en el menú degustación y menos cuando éste se convierte en único.

 Nosotros pedimos el menú Gourmand de 43€ que consistía en un entrante, plato principal y postre. Pido disculpas por las fotos que fueron tomadas sin flash para no molestar a los demás comensales. Antes nos pusieron un “amuse bouche” que no recuerdo muy bien pero creo que fue una crema de calabacín con foie gras, que pasó sin pena ni gloria.


 Los entrantes consistieron en terrina de foie gras de pato confitado en su grasa con gelée de manzanas granny frescas al vinagre de jengibre y limón. Simplemente correcto y en la clasificación de todos los tomados de este estilo queda de la mitad para abajo.



 El otro entrante fue un crujiente de cabecero de ternera sobre una rebanada de foie gras de pato frito y emulsión de calabaza. La ternera estaba bastante bien, en su punto y con sabor, pero el foie gras les quedó algo apelmazado y seco y la emulsión de calabaza resultó demasiado dulzona, haciéndose pesada en combinación con el foie. Mejorable el resultado.


 Para los principales escogimos carne ya que poco pescado había en carta. Uno fue la aguja de cerdo dorada a la sartén, rebozuelos y polenta blanca cremosa y jugo de su cocción. Bien lograda la carne de cerdo tanto en sabor como en el punto, intensos y ricos los rebozuelos y muy liviana la polenta, con poco sabor. El conjunto del plato, bien.

 
No tan bien resultó el pato silvestre: filete asado en costra de peladillas, muslo en forma de salchicha, remolacha amarilla y roja en dos maneras y especias dulces. El muslo sí les quedó sabroso pero el filete volvió a adolecer de exceso de punto y además la costra se imponía en sabor a la carne aunque parezca difícil. En cambio las salas de remolacha estaban muy logradas sobre todo la roja. El conjunto no pasó de discreto.


Pasando a los postres uno consistió en una  tartaleta de higos negros escalfados, crema de limón, jugo de bergamota reducido a la vainilla y helado de almendras. Ricos higos bien refrescados por el toque agrio del limón y la bergamota y todo acompañado de un discreto helado. Correcto.


 
 El otro postre fue un cilindro crujiente de azúcar moreno, cremoso de chocolate negro Valrhona Kalapaia, crujiente de praliné, pera y caramelo líquido. Suena bien a priori todo pero sorprendentemente el sabor dominante fue el de la pera ya que el resto estaban bastante difuminados. Sin ser nada del otro mundo nos gustó más el otro.


La carta de vinos bastante más amplia de lo normal en este tipo de restaurantes en Francia. Tomamos un Domaine Roger Belland  Santenay-Beauregard Premier Crû 2011, 52€.

El personal de servicio correcto aunque un poco desbordados. El pan, bastante bueno y sin escatimarlo y además, incluido en el precio del menú, algo casi imposible de ver en España.

La página web, sencilla y sin tonterías pero con casi toda la información interesante. Bien.

La sensación final fue de claroscuro. No fue una mala cena pero creo que para un restaurante con este reconocimiento se le debería exigir más, que estamos hablando de estrella Michelin, aparte de lo comentado al principio de la incomodidad en sala. No nos gustó tan poco como el año pasado el Aubergue du Cheval Blanc de Bayona pero resumiendo, de volver a la ciudad, no repetiría y más habiendo otras opciones más baratas y que además nos gustaron más en días posteriores.


L’Essentiel

8 Rue de la Clarté, 24000 Périgueux, Francia
Teléfono:+33 5 53 35 15 15
http://restaurant-perigueux.com/

sábado, diciembre 13, 2014

Aubergue du Cheval Blanc (Bayonne, Francia)



Hace pocos días que salió publicada la nueva edición de la Guía Michelin y como siempre, vino acompañada de todo tipo de comentarios y opiniones sobre la cicatería en su concesión de estrellas a la cocina española y sobre el criterio de sus inspectores. No voy a entrar en ese debate pero sí quiero hacer una pequeña puntualización y es que por experiencias pasadas y por la que voy a relatar seguidamente, está claro que restaurantes con estrella en Francia como éste que voy a comentar dudo mucho que ni siquiera vinieran recomendados en la guía si se encontraran en España o en cualquier otro país.

Se trata de Aubergue du Cheval Blanc que está en funcionamiento desde 1959 aunque ya desde nada menos que 1715 existía una estación de correos en el lugar. El responsable de cocina es Jean Claude Tellechea que consiguió la preciada estrella en 1995 además de dos Toques de la guía Gault et Millau.

Algo que me gusta mucho de los restaurantes franceses es que suelen tener varios menús que se pueden formar con platos de la carta por lo que si pides entrada, plato y postre sale así más económico que si no hubiera menú. Algo que podrían copiar los restaurantes españoles que lo único que ofrecen es el manido menú degustación que incluso algunos llevan al extremo de ser menú único.

Nosotros pedimos el menú “Entre amis” que por 44€ ofrecía entrada, plato principal y postre, como ya comenté a escoger de la carta.


 

Como aperitivo de la casa nos pusieron una  crema de pescados y mariscos que no probé pero me comentó mi mujer que era de las mejores que había probado en mucho tiempo.




Hay que hacer una pequeña crítica, por lo menos por mi experiencia, gastronómicos franceses, a la hora de los entrantes no les sacas del foie gras, las vieiras, las ostras y el bogavante. Aquí ofrecían algo más y aunque nosotros escogimos el típico a que en muchos restaurantes foie gras de las Landas cocido al natural con higos asados. Bien sin más y sin ir más lejos inferior al comido hace unos días en el Avenue de Lisboa.



El otro entrante fue un prensado de trucha de Banka, foie gras y peras reducidas con Oporto. Si lo hubieran servido esperando un poco más y no recién sacado del frigorífico se hubieran apreciado mejor los sabores ya que nos pareció una buena combinación un pescado con poca grasa con el foie gras y el toque dulce de las peras. De todas formas tampoco es un plato que quede en el recuerdo.


 Para los platos principales nos decidimos por la carne. El parmentier de Xamango con jugo de carne trufada nos pareció cercano a la tomadura de pelo. El xamango es como llaman en la zona al jarrete del jamón de Bayona y en este caso venía en una cantidad minúscula sepultada en una montaña de puré de patata además de formar todo un conjunto insípido. Hacía tiempo que un plato nos dejaba tan descontentos.



Mejor estuvo, aunque eso era fácil, el solomillo de ternera con trompetas y pimientos del piquillo y jugo del guiso. Carne de calidad, perfecta de punto y bien acompañada. Nada  sorprendente pero por lo menos bien hecho.






Los postres retomaron la mala senda. La tartaleta de limón, pasas y nueces fue un monumento a lo anodino. Insípida totalmente. Poco más que decir…




 
No fue mucho mejor la cúpula de chocolate negro y blanco, cremoso de limón verde y sorbete de marfil. La cúpula  de chocolate parecía sacada del lineal de un supermercado y de lo demás no merece la pena comentar nada de lo mediocre que era. Mal.





La carta de vinos impropia de un restaurante con pretensiones. Muy poca variedad de zonas y cantidad de vinos. Tomamos un Pessac-Leognan, Château Rochemorin 2008, 43€, marcado lo normal..., el triple de lo que cuesta en tienda.





 Las copas, penosas como se puede ver. Ni en una vinatería de cuarta las ponen así.

El pan, malo, con el buen pan que suele haber en Francia. El personal de servicio correcto, aunque seguimos esperando por la jarra de agua…

La web de restaurante está bastante bien, además de traducida a varios idiomas pero podían fijarse un poco en que no coinciden las cartas en francés y en español.



Hacía tiempo que no nos dolía tanto gastar 131€ en un restaurante. Como decía al principio, un sitio así probablemente en otro lugar que no fuera Francia ni siquiera vendría reflejado en la guía y mucho menos tendría una estrella Michelin. O si le damos la vuelta al argumento, si este restaurante merece la estrella bastantes en otros sitios la merecerían. Pero como dice un bloguero y tuitero al que sigo, es su guía y en la Michelin dan las estrellas a quien les da la gana. Faltaría más.

               
Aubergue du Cheval Blanc

68 Rue Bourgneuf, 64100 Bayonne, Francia
+33 5 59 59 01 33   www.cheval-blanc-bayonne.com

martes, abril 10, 2012

Tres restaurantes en Niort (Francia), por Toni




Niort es una ciudad situada en el centro-oeste de Francia, aproximadamente a unas dos horas al norte de Burdeos. Turísticamente no tiene mucho interés por sí misma pero como casi toda Francia, el departamento del que es capital de prefectura, Deux-Sèvres, sí que tiene multitud de atractivos turísticos como la zona pantanosa y de canales del Marais-poitevin, pueblos medievales como Parthenay , Thouars o Saint Loup Lamairé , iglesias patrimonio mundial como la de Saint Hilaire en Melle o la abadía real de Celles sur Belle. 


Además queda a poco más de media hora de Poitiers y Futuroscope al este y de La Rochelle y la isla de Ré al oeste.
Y aunque su encanto turístico no sea grande, el casco histórico tiene un paseo agradable y se puede visitar el Donjon y el Pilorí además de la zona de canales del río.

En el apartado gastronómico visitamos tres restaurantes. La primera noche fuimos a Plaisir des Sens que además tuvimos la suerte de que estaba a poco más de 100 metros del hotel. En Francia es de lo más habitual que te ofrezcan varios menús de diferentes precios en los que se escogen platos de la carta a precio más ventajoso que pedir diréctamente de ésta. Es una opción apenas explotada en España, algo que no acabo de entender ya que serviría para dinamizar la oferta y animar a la clientela.





Pido disculpas por la traducción de los platos que seguramente en algunos casos no será correcta. Elegimos el menú L'Inspiration que costaba 33,40€. Como entrantes tomamos un pastel crujiente de manzanas, foie gras y setas del bosque, jugo de manteca de cerdo y pimienta, muy correcto y agradable



 y la "Declinación alrededor del huevo: 3 texturas, 3 sabores" que consistía en una patata asada rellena de huevo, un huevo escalfado con un sabroso caldo de cocido y lo que nos pareció un huevo duro. Materia prima barata con un resultado efectista pero muy agradable.





 Para los principales nos decidimos por la carne. El solomillo de cerdo asado, con champiñones, tatin de puerros y reducción de jugo de pimientos estaba bien de punto con una carne de buen nivel.




 
El otro plato fue "El pato en todos sus estados", que consistió en tres preparaciones de su carne. Una era en forma de magret hojaldrado, otro magret esta vez estofado y un hachis parmentier. Para nuestro gusto el magret estaba algo más pasado de la cuenta pero no tanto como para no apreciar el sabor. Buen nivel general.




 Uno de los postres fue un crujiente de chocolate y mandarina, avellana y sorbete de naraja sanguina que prometía mucho pero sin estar mal no alcanzó las expectativas.
 
Mejor resultó el Plato de degustación en torno al "Grand Marnier" "Cuvee Alexandre" (helado, caliente y frío). El coulant estaba buenísimo, con un sabor intenso y adictivo, rico el milhojas y discreto el helado.




La carta de vinos mejor que la media en Francia en restaurantes de parecidas características pero como casi siempre en Francia el vino estaba caliente. Tomamos un La Chapelle de Calon 2006, 42€, que cuando alcanzó la temperatura adecuada resultó un vino serio y elegante. Las copas de un nivel también superior a lo habitual en Francia y mucho mejor que las que nos encontramos los días siguientes.
El servicio correcto aunque no tuvieron mucho trabajo esa noche. Otra cosa que llama la atención con respecto a España es que en Francia el pan no lo cobran nunca aunque pidas de carta y que siempre te ponen una jarra de agua gratis.
En conjunto fue con diferencia el restaurante que más nos gustó de los tres probados, por nivel de cocina, creatividad y sobre todo relación calidad/precio.


 

La segunda noche fuimos a Le Mélane, que estaba situado a poco más de cuatrocientos metros del anterior y también tomamos el menu Gourmand a 32,60€.
Uno de los entrantes fue "petit gris au paillasson" crujiente con mantequilla espumosa al perejil. Los petit gris son al parecer caracoles y el "paillasson" es una especie de cruce entre un pastel y una croqueta gratinado, hecha con patatas y cebolla y suponemos que los caracoles que aunque no  estamos precisamente acostumbrados a comerlos aquí no nos pareció encontrarlos por ningún lado. Igual "petit gris" tiene alguna otra traducción que desconozco. De todas formas el conjunto era sabroso pero sin alardes.

No podía faltar en un menú francés la terrina de foie gras con chutney de frutas de temporada y pimienta de Sichuan, que estando bien no fue de los mejores que hayamos probado en Francia.






Para los principales esta vez escogimos pescado. El lenguado escalfado a la mantequilla roja, estaba algo pasado pero con su escaso sabor habitual bien realzado por la preparación.


El otro pescado fueron unos medallones de rape asado con tocino estofado, lentejas verdes y crema de ajo dulce estaban algo más pasados de la cuenta aunque con buen sabor. Las lentejas estaban bien aunque no acabamos de ver clara la combinación.


 De postres pedimos la cúpula de chocolate negro con caramelo a la flor de sal que más bien parecía un postre industrial y
  
  "el plato gourmet selección de nuestro pastelero", que consistió en una macedonia de frutas en las que casi todas esran trozos de plátano, un olvidable mousse de chocolate y un rico arroz con leche. En conjunto los postres discretos.


 

La carta de vinos bastante escasa y mala. Tomamos un mediocre por ser suave, Le Vieux Moulin 2010, blanco de Mareuil por 16€. Las copas realmente malas.
El nivel bajó comparado con el Plaisir des Sens y el parecido precio de los menús. En conjunto no es que estuviera mal y menos por el precio del menú pero ni fu ni fa.



La última noche tocó La Tartine, que también quedaba a la vuelta de la esquina del Plaisir des Sens. Esta vez nos apeteció más lo que había en el menú más barato, Menu «L’esprit de La Tartine» a 22,50€, sorprendente bajo precio y que por lo que vimos en las mesas de alrededor fue el más solicitado.
Aquí fue en el único sitio de los tres que nos pusieron un aperitivo de la casa que fue una terrina de ave con unos picatostes.
 Como entrantes tomamos terrina de hígado de ave de corral con rebanadas de pan tostado y condimentos que fue la sorpresa de la noche ya que estaba muy bueno. 

El otro entrante consistió en unos huevos mimosa de granja "Bio" con puerros a la vinagreta y cebollino picado. La verdad es que esperábamos algo más novedoso como los del primer restaurante y al final resultaron unos simples huevos rellenos con los puerros de acompañamiento. Muy simple.



Para los principales resultó que no tenían el plato a base de pato por lo que ambos pedimos el solomillo de ternera francesa en brocheta, patatas fritas Roosevelt con cebolleta, fricasée de champiñones, cebollas y tocino y jugo de cabernet sauvignon. Lo principal que era la carne falló. Estaba en el punto deseado pero su sabor era manifiestamente mejorable. En cambio las patatas que tenían una pinta penosa estaban bastante más buenas de lo que prometían, y el tocino estaba realmente rico. De todas formas el conjunto es muy mejorable.
  Los postres fueron un gaufre de Tata Paulette, semillas de vainilla, helado de vainilla y caramelo de flor de sal de la isla de Ré excesivamente empalagoso y



 la sopa vienesa de chocolate "Valrhona", brioche de mantequilla tostado y tarro de mermelada de membrillo. Una especie de "deconstrucción" del desayuno que resultó un "quiero y no puedo" ya que ni la sopa vienesa ni el brioche eran gran cosa y encima la mermelada también estaba empalagosa.
La carta de vinos mejor que la del día anterior. Tomamos un tinto de Rully, Hermitage 2008, 39€, que resultó parecido a un clarete mediocre y en unas copas penosas. Me extrañó ya que ya tomé algunos Rully de un muy buen nivel.
Vale, era 22,50€ el menú y no se puede pedir mucho por eso, pero fue el restaurante que peor impresión nos dejó de los tres, aunque por lo menos nos hicieron una rebaja del 10% porque resultó que el hotel en el que estábamos alojados y el restaurante eran colaboradores. Buen detalle que yo por lo menos no he visto nunca en España.
Plaisirs des Sens
1 Avenue des Martyrs de la Résistance - 79000 Niort, Francia
www.restaurant-plaisirs-des-sens.com
Le Mélane
1, place du Temple - 79000 Niort, Francia
www.lemelane.com
La Tartine
2 Bis, Rue de la Boule D Or  79000 Niort, Francia
www.restaurant-niort.com