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miércoles, enero 13, 2010

Domaine de Trevallon 1998 (por Eldi), y 1999 (por AlbertoBilbao)


La privilegiada zona de Provenza, la famosa Costa Azul francesa, no ha destacado por sus grandes vinos. Dice Oz Clarke en su Atlas del Vino que existen en ella “grandes zonas de tierra sin carácter que producen rosados pobres , blancos sin aroma y tintos quemados, exentos por completo del perfume de lavanda , tomillo y romero que rodean las vides”. Afortunadamente, existen excepciones entre las 7 AC de la zona. Una de ellas es el Château de Pibarnon , de la AC de Bandol, del que alguna vez hablaré. Y otra , sin duda , es este Domaine de Trevallon , una bodega creada por Eloi Durrbach en 1973. Pertenece a la descriptiva AC Les-Baux-de-Provence, aunque se comercializa como un vulgar Vin de Pays por no incluir las tradicionales Garnacha o Mourvèdre en su coupage , casi a partes iguales , de Syrah y Cabernet Sauvignon , El viñedo, que consta de cerca de 20 Ha en la actualidad, está orientado al Norte (lo que en esta parte del país puede ser una virtud), en suelos pobres , pedregosos y dominados por la piedra caliza, con rendimientos escasos, para lo que se sigue la poda Guyot de dejar cuatro o cinco yemas por cepa. La filosofía de la empresa pasa por limitar la intervención en el proceso del vino, tanto en el viñedo, evitando la intervención química, como en bodega, no utilizando levaduras exógenas ni correctores de acidez. Los vinos suelen pasar del orden de dos años en barricas de roble francés . Y todo ello me pareció, en este Trevallon del 98, que merecía la pena:

Nariz fragante e intensa, que enamora al primer golpe de olor. Fantástica expresión de la fruta, con unas notas entre lo terroso y lo vegetal tan características de la syrah, con notas balsámicas , aceituna negra, rastrojo y, finalmente , un regusto a cereza y grosella negra. Deje pizarroso. Complejo, con una buena evolución. Una madera ruda pero que aparece en segundo plano y bien conjuntada (al día siguiente se hicieron más protagonistas, junto con unos aromas de carne cruda). Tanino fino. Acidez subida pero integrada, de la que aparece a mitad de la lengua y se va hasta atrás refrescándola con el vino. Sedoso . Equilibrado a la vez que expresivo de un carácter arrebatador. Sereno. Atardecer en un mediterráneo apacible. Fantástico ya.


88/100


44 euros.


Patrick Süskind hubiera reescrito el perfume de conocer su existencia. Grenouille su protagonista se habría desviado en su viaje a Grasse para incorporarlo a su paleta de olores. Cleopatra, no se hubiera bañado en leche de burra. Ellos y muchos más, habrían incorporado este vino a su historia vital.

Este vino no se bebe, se huele, se viaja a la Provenza de su mano.

En nariz el golpe que se recibe es impactante, un golpe de peso pesado delicado, frutal y floral, al beberlo me viene a la cabeza la escena de “Sonrisas y Lágrimas” donde sus protagonistas bailan encima de un prado.

Aparecen expresiones del terruño, grosella, frambuesa, fruta en abundancia pero no compotada, fresca. Balsámico. Aromas a infusiones.

En boca, la entrada es amplia, golosa, pleno, en seguida se dibuja una sonrisa en nuestra cara, acidez, cerezas, frutas rojas y negras. Inunda la boca a cada sorbo

Interrogante: Qué busca su autor añadiendo un 50% de cabernet al restante de syrah?

Consejo: Si lo prueban no lo mariden, es tan delicado!. Al igual que un jardín no se puede pisotear por cualquier calzado, este vino no se puede mezclar con nada que perturbe su fiesta floral.


Tienen una buena web, y Berciano le dedicó un post