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domingo, septiembre 22, 2013

¿La crisis va por barrios? O como tener un negocio y no querer vender


Uno ya tiene una edad y ha viajado algo pero lo que me ha ocurrido este fin de semana no recuerdo haberlo visto nunca. Además las dos anécdotas son de la misma ciudad: Montilla en Córdoba.

La primera de ellas ocurrió después de visitar las bodegas Alvear. En la misma puerta de la bodega hay una taberna que se llama Las Llares que según nos explicaron en la bodega aunque esté situada dentro de las instalaciones de Alvear es una concesión que está explotada por una empresa hostelera.

Tenían una oferta de tapa especial con la bebida los sábados y una apetecible oferta de tapas y raciones por lo que entramos sin dudar. Pasan cinco minutos, diez minutos, quince minutos y no apareció nadie. Podríamos haber entrado en la barra y habernos llevado lo que quisiéramos pero ese no es el detalle sino la falta total de atención. Evidentemente al acercarse a los veinte minutos nos fuimos cansados de esperar. Algo sorprendente y como dije al pincipio no nos había pasado nunca. Será que ya facturaron todo lo que querían durante el verano...


Pero aún fue más sorprendente lo del día siguiente también en Montilla. La película de los hechos fue parecida: visita a bodegas Perez Barquero y posteriormente fuimos a una taberna que habíamos visto a la entrada de la ciudad: Taberna-Gastroteca Los 
 Lagares de Montilla y elegimos por la venta de vinos sobre todo.


Aquí sí nos atendieron a la hora de comer algo y vimos una buena colección de vinos de Montilla-Moriles, algunos difíciles de encontrar, pero que no tenían los precios y le preguntamos a la camarera si tenía alguna lista con los precios. Nos dijo que no y que iba a preguntar al encargado pero añadió que ya ayer otros clientes se habían interesado por comprar alguno y no fue posible por el lío que tenían.
Al volver nos comentó que el encargado dijo que no se podía parar en vender vinos porque tenían que atender el comedor, el cuál, añado yo, no estaba ni de lejos lleno, por lo menos el que estaba a la vista.

¿Para qué tienes una tienda de vinos si no quieres venderlos?. ¿Tan poco margen dan?  Pues  si es así, no los vendas y dedícate al restaurante.

Seguramente estas dos anécdotas han sido fruto de la casualidad, pero nos llamó la atención que ocurrieran casi en el tiempo y además en la misma ciudad. Desconozco las cifras económicas y de parados de Montilla pero si sacara conclusiones exclusivamente por estas anécdotas pensaría que allí les va de cine y tienen pleno empleo lo que no voy a hacer evidentemente y que además seguro que no es así.

Luego dirán algunos hosteleros que la crisis es tremenda y no facturan y algunos vendedores de vino que el consumo baja muchísimo y no se venden botellas.


domingo, septiembre 27, 2009

Pescadería Rafa (Oviedo)

*

El viernes el trabajo me llevó por Luanco. Es bajarme del coche y oler la brisa el mar, esa mezcla de yodo, frescor, alga y roca, que me obliga a dar un paseo por el pueblo hasta el pequeño puerto, donde las barcas de recreo van ganando a las de pesca, y el frescor se mezcla con ese otro olor de madera pudriéndose, gasóleo, nasas al sol y restos de pescado, que, raro que es uno , también me gusta. Aunque es un día claro y tranquilo, el mar trae ya su ronquera de otoño , y mi yo glotón, azuzado por una dieta de insipidez, piensa en las lubinas, que empezarán a acercarse a la costa y que traerán tamaño y buena grasa, y que los percebes, ese mar encapsulado, empezarán a ganar intensidad. Me gustaría bañarme, me apetece beberlo, aunque me conformo, como siempre, con respirar este abismo acariciante que consigue tonificar cuerpo y alma.

El sábado por la mañana me levanto pensando en ir a la pescadería, así que salgo temprano. El sábado es un buen día de compra con esa condición, para no llegar con todo el pescado vendido. Me gustaría ir al Fontán , pero el hecho de tener a la Pescadería Rafa cerca de casa me hace seguir posponiendo esa visita . Me gusta esta pescadería por muchas razones: porque es limpia y ordenada, en un sentido más funcional que lujoso; porque es honesta (en cada precio, la etiqueta de la rula, con fecha, kilos y procedencia del pescado); no se pasan con el precio (aunque tampoco sea barata); porque conocen lo que trabajan, saben de donde viene cada cosa; cuándo es probable que esté mejor o peor ; poque rulan en Avilés, donde conocen a muchos de los pescadores , lo que les permite que gran parte de lo que trabajan sean de pesca de bajura (aunque no descarten capturas de altura, mantienen el salmón y la trucha de pisci, para su público, y algo del mediterráneo para el bocarte y poco más); suelen saber escoger lo bueno, y suelen descartar lo lujoso (más propio para otras pescaderías como La Mundial); porque te aconsejan en la preparación, y te destripan lo mismo unas parrochas que un virrey, con diligencia pero sin prisas; porque me aguantan las chapas y preguntas que les hago con educación y una sonrisa; porque siempre te incluyen perejil fresco en la bolsa …..Yo, dudando entre lubinas y virreyes de entre 1,5-2,5 kgs (a 27,95 eu/kg), me decidí por los últimos , que me abrieron para prepararlos a la espalda; media docena de cigalas (seis en algo más de medio kilo, a 45 eu kg), para darme un capricho en la cena (cocidas siguiendo los consejos de Pepe Iglesias), y media docena de luminiscente sardinas (5 eu kg), fantásticas a pesar de que su grasa ha perdido ya esa plenitud del verano, que me acabo de tomar con un golpe fuerte de plancha en los costados y un par de culines de sidra (ya saben de sus propiedades diuréticas).

Son intermediarios, pero eso no los convierte en usureros, o en apestados que haya que evitar salvo caso de extrema necesidad. Me considero afortunado de poder disponer de un sitio con buenos profesionales que desempeñan con rigor un trabajo duro, muchas veces ingrato, y seguro que necesario. Lo mismo que el Uhmm…. de Mariasun, o, un poco más lejos, la tiendas de vino de Coalla o de La Tienda de Vino, por poner algún ejemplo. En manos del cliente estará distinguir el grano de la paja, y saber apreciar (y preciar), al que más lo merece.

*foto "trabajando para vivir", tomada de flickr