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viernes, julio 22, 2016

A Tafona Casa de Xantar (Santiago, La Coruña)




A Tafona Casa de Xantar es un restaurante situado en el hotel homónimo situado justo enfrente del afamado mercado de abastos de Santiago. Mejor situación imposible para abastecerse. Ofician en cocina Lucía Freitas y Nacho Tierno y por la información que tengo tienen un menú del día con una relación calidad/precio imbatible.




Una vez sentados a la mesa en un comedor de piedra lo más agradable pedimos un vermut gallego Petroni, 4,50€, cuyo precio fue lo único que no nos convenció de toda la cena, ya que nos pareció algo excesivo conociendo el precio de la botella en tienda  que evidentemente sale más barato en restauración. Además  la cantidad servida tiraba a escasa.

De noche tienen dos menús degustación pero todos los platos de ambos se pueden pedir sueltos cosa que hicimos.

Los panes, 2€, nos parecieron extraordinarios, tanto el comprado en una panadería del mercado hecho al parecer con agua de mar como los cuatro  diferentes hechos en la casa. Fueron acompañados de un aceite de oliva virgen extra orensano. Como para pasar la cena a base de esos panes untados en el aceite. Además sin racanear como hacen en tantos otros restaurantes.



Como apertivo de la casa nos trajeron una fresca crema de melón con berberechos.






Entre el calor de la noche santiaguesa y que ya tenemos una edad para no hacer excesos en las cenas, solo pedimos un entrante que fue el steak tartare de vaca vieja y sorbete de piquillos. 17€. Fantástico. Uno de los mejores que recuerdo en bastante tiempo con un toque picantín de los piquillos que le daba un aire diferente en boca comparado con las preparaciones tradicionales. Recomendado.


 Para los platos principales seguimos con la carne. Notable tirando a sobresaliente el cordero con cítricos y minizanahorias de la huerta, 19,50€, perfecto de punto, meloso, jugoso y de gran sabor.





 El otro fueron los canelones de gallo de corral, cacao y trufa negra, 19,50€ de un sabor incisivo, intenso pero a la vez fino con una salsa muy bien trabajada formando el conjunto un plato redondo. Muy bueno también.


Como había leído que Lucía Freitas era un excelente repostera
no nos pudimos resistir a pedir postre y acertamos. Fue chocolate, gianduja y café, 7,50€, que resultaron magníficos los tres, de gran calidad y sabor. Si el nivel del resto es parecido dan ganas de hacer una comida a base de postres. En mi caso no sería la primera vez.



Para beber tomamos un A Torna dos Pasas Escolma 2011, 32€, para hacerle la ola.  La carta de vinos corta. En este sentido esperábamos más pero tiene lo suficiente para que incluso un friki de los vinos encuentre algo para escoger.

En cuanto a la página web es inexistente. Se limita a una de Facebook prácticamente sin información. Sorprende que un restaurante de concepción moderna no tenga este fallo solventado.

Evidentemente por la descripción se puede adivinar que nos gustó mucho lo probado y además a unos precios muy terrenales. Es una auténtica lástima para el restaurante y para cualquier aficionado a la gastronomía que un sábado noche del mes de julio en un Santiago ya en fiestas y repleto de turistas, cenásemos solos. No tuvieron ninguna otra mesa desde las 9:45 que entramos nosotros. Me imagino que el restaurante no vivirá de los turistas en general pero sorprende que entre la gran cantidad de estos que estábamos en Santiago solo nosotros tuviésemos la idea, o la inquietud, de probar algo distinto a lo tradicional. Ellos se lo pierden…

Sin duda una opción gastronómica totalmente recomendable prácticamente en el centro de Santiago.


Tafona Casa de Xantar

Rúa da Virxe da Cerca, 7 · Santiago de Compostela
981 56 23 14

sábado, enero 23, 2016

O Camiño do Inglés (Ferrol)

O Camiño do Inglés es de esos restaurantes de los que oyes hablar tan bien que entras en él con la sensación de que la decepción puede ser muy grande. Es posible que sea un pensamiento excesivamente pesimista pero por lo menos en mi caso me ha pasado tantas veces en los últimos tiempos que esa idea siempre anda revoloteando por mi subconsciente.


En este caso y afortunadamente, las famosas buenas expectativas se cumplieron sobradamente y diría más, sobrepasando lo mejor que esperaba. La cocina de Daniel López nos convenció y parece que también convence a sus paisanos ya que las dos noches que fuimos, en ambas dobló todas las mesas y no me extrañaría que alguna triplicara.
Y no deja de ser un logro porque la cocina de López no es algo muy visto habitualmente en “provincias”.  No sé si la comparación será arriesgada pero a mí me recordó lo probado en StreetXo y Chifa en Madrid (no tengo la suerte de haber estado en sus hermanos mayores).

A pesar de haber fotografiado todos los platos, no me di cuenta de tomar una imagen de la carta por lo que pido disculpas porque seguro que fallaré en el enunciado de algún plato. E incluso que la memoria me traicione y mezcle platos. Cocina tan ecléctica y diletante a la escritura puede resultar una combinación explosiva.

Lo primero que llama la atención es la carta de aperitivos de que disponen ya que se sale totalmente de lo normal que se encuentra en los restaurantes que la ofrecen. Nosotros tomamos un vermut gallego Petroni, 3€, apuntado directamente para la lista de la compra futura y un vino naranja también gallego, Sitta, 4€, que en este caso no nos gustó. Muy plano y poco atractivo. Primer punto positivo.

La carta te la traen en una pizarra y yo cambiaría eso. Puede quedar muy simpático pero es poco práctico.


Comenzamos con dos preparaciones distintas del sargo en sashimi: una con ajada a la gallega, sensacional, intensa y sobre todo muy rica. La otra creo recordar que fue con remolacha y vinagre de arroz que gustándonos mucho, no llegó al alto nivel de la anterior. 12€.

 
 
Seguimos con el usuzukuri de de abadejo a la portuguesa. 12€. Otro corte del pescado, más fino, con el toque portugués de la aceituna negra. Fusión que resulta y convence.




Y el último plato de pescado no lo recuerdo muy bien pero creo que fue el xurel en escabeche con crema de apio y lechuga de mar, 8€. Sabor marino intenso dentro de la sencillez.




En cuanto a la parte no marina pedimos unas resultonas alitas de pollo con causa rellena, 9€. Desconozco el aliño de las alitas pero resultaron sabrosas e incisivas con un toque diferente.




Y acabamos con una fantástica zorza viajera, 16€. La zorza era a base de presa ibérica con kimchi coreano de excelente sabor y unas yucas fritas para hacerles la ola, que hacían las veces de patatas probablemente mejor. Magnífico plato.



Viendo el nivel y la originalidad de lo probado no pudimos resisitirnos a pedir postre.

Riquísimo el de chocolate, olivas y maíz, 6€, una combinación de premio. Adictivo.



Muy bueno también aunque algo más empalagoso el conjunto (para mi, no para mi señora) el chupito Kojak: sopa de granada, sorbete de naranja, sabayón de Amaretto y bizcocho de almendra. 5€.




 El que menos nos gustó de las dos noches fue el Kiwi/Fresa, invitación, con el que está aún en pruebas.




El que menos nos gustó de las dos noches fue el Kiwi/Fresa, invitación, con el que está aún en pruebas. Sí nos convenció totalmente su tarta de Ferrol, 5€, a base de castañas, para comer varias seguidas.



La carta de vinos muy notable para un local pequeño y afortunadamente con gran selección de vinos gallegos incluso tintos. Tomamos un Algueira Merenzao 2013, 33€ y un Quinta da Muradella Crianza Oxidativa 2009, 31€. Da gusto no solo poder tomar vinos poco habituales sino que tengan un precio totalmente en consonancia con lo que se paga en tienda sin darte el sablazo como en tantos sitios. Otro motivo de felicitación para el restaurante.

Además también tienen varios vinos dulces para tomar con los postres de los que probamos el Capricho de Goya, 4,50€, el PX Monteagudo, 3€ y un Madeira del que no recuerdo el nombre. 4€. Entre la buena carta de vinos, la de aperitivos y la de dulces, toda una referencia en el buen hacer vinícola en un restaurante.

El personal de servicio muy profesional y eficiente. Daniel (otro Daniel, no el cocinero) te aconseja muy bien tanto a nivel gastronómico como vinícola.

Otro premio merece la página web por la cantidad de información y fotos que tiene. Hacía tiempo que no veía una web de restaurante tan útil, informativa y fácil de navegar, ejemplo que deberían imitar muchos. Otro motivo de felicitación.

La sensación final fue muy satisfactoria, tanto por lo sabroso de la comida, lo más importante al fin y al cabo, su originalidad y elaboración y todo ello con la ayuda del cuidado del vino, el buen servicio y el ambiente general. Reitero las disculpas por los errores que haya en los platos y animo al lector a que lo compruebe personalmente si algún día se acerca a Ferrol.


O Camiño do Inglés

Rúa San Francisco, 17, 15401 Ferrol, A Coruña
981 35 20 90    www.ocaminodoingles.com

viernes, enero 23, 2015

Alborada (La Coruña)



Después de haber ido la primera noche en La Coruña a un restaurante clásico de cocina tradicional pensamos en variar para la noche siguiente y apuntar a uno de los restaurantes destacados de la ciudad por su cocina moderna. Descartado el Árbore da Vieria ya que solo tenía menús degustación nos decidimos finalmente por este Alborada situado al borde del mar en un edificio de arquitectura moderna y bastante llamativa.

 
La situación del restaurante a pesar de estar frente al mar no es la mejor en la ciudad, requiere taxi, y tal vez eso influyera en que un sábado noche en la que el centro de La Coruña estaba a rebosar de gente, el restaurante tuviera solamente la mitad de las mesas ocupadas.


Una vez acomodados, echamos un vistazo a la carta y vemos que de los 9 entrantes, 7 son a base de marisco. Vale que estemos en Galicia, pero que casi el 80% de los entrantes se basen en un producto no me parece algo equilibrado ni muy lógico, como si en Galicia no hubiera más excelentes productos.

Como tantas veces, pido disculpas por la mala calidad de las fotos, debida a una mezcla de mi impericia con la cámara del móvil, con la poca luz y el no querer usar flash para no molestar a los demás comensales.


 


 Nada más tomarnos la comanda nos trajeron unos aperitivos que no fueron invitación de la casa ya que entran en el concepto, pan, petiscos y lambicadas, 3,50€ p/p. Era una croqueta de calabacín, una teja crujiente con pimentón y no recuerdo muy bien pero creo
que una preparación con algas. Todo bastante olvidable.  El pan, eso
sí, estaba muy bien.

Como cada vez que vamos a Galicia, comemos siempre más de la cuenta, solo pedimos un entrante que fue una xurela asada y ligeramente ahumada, zanahorias y emulsión de berzas, 20€. Fue emplatado para dos sin coste adicional y no como en otros sitios. Bastante insulso el conjunto tanto por el sabor de la xurela a la que le faltaba más punch, más fuerza, como por la emulsión, que ni fu ni fa...




Para los platos principales seguimos con el pescado. ¡Cuánto echamos de menos la lubina de la noche anterior! ya que la lubina al vapor, con puerros de Sobrado dos Monxes y salsa gribiche, 26€, estaba claramente mal descongelada y aunque no sé si se apreciará con claridad en la foto de la derecha, el resultado fue una
textura casi de chicle, desagradable y totalmente impropia, a la que evidentemente no conseguían arreglar nada ni los puerros ni la salsa.
Otra crítica es a la parquedad de la ración, claro ejemplo del objeto de queja de mucha gente no habitual en este tipo de restaurantes.


  
 Algo mejor resultó el rape a la sartén, con arroz cremoso de coliflor, romanesco y brócoli ,25€. No es pescado fácil de dominar el rape y aquí tampoco tuvieron demasiado éxito. No llegó al despropósito de la lubina pero les quedó rayando lo gomoso. El arroz tampoco quedará en el recuerdo, además algo salado, y la cantidad de la ración recibe la misma crítica que la lubina.




 

Esta vez sí llegamos a los postres. El milhojas casero con crema de miel ahumada, 8€, como los buenos árbitros, pasó totalmente desapercibido.  Mucho nos acordamos un milhojas comido hace unos años en El Mercadito de Santiago...






 


 No mucho más llamó la atención el chocolate, royal de café, cascarilla y trufa de otoño, 8€, que sí
mejoraba el nivel pero ni me enganchó a mi que soy un fan total del chocolate en todas sus preparaciones.





Buena carta de vinos con gran presencia, como debe ser, de vinos gallegos. Tomamos un Avancia Cuvée de O 2012, 25€. Aquí pasó lo que es una constante en muchos restaurantes de este estilo. Al principio nos venían a servir cada 2 minutos o cuando te veían dar un sorbo a la copa, pero según fue transcurriendo la cena dejaron de aparecer totalmente por lo que tuvimos incluso que levantarnos para llevar la botella hasta la mesa. Lo que dije en el post anterior. Para un blanco prefiero casi que me pongan un enfriador y me dejen la botella en la mesa. Será menos “glamuroso” pero por lo menos no pasamos sed…

El personal de servicio en general correcto pero algo seco y curisoamente con un sexto sentido para no preguntar nada sobre cómo iba la cena y si nos gustaba. O más probablemente, se nos veía en la cara…

La página web muy bonita y moderna pero le falta la información más importante: la carta.

Como siempre digo en estos casos, ni se me ocurre juzgar la trayectoria y los méritos de este restaurante (ni de ningún otro) por solamente una cena, pero es sintomático que ni uno solo de los 5 platos probados nos haya dicho gran cosa y que como decía al principio, un sábado noche con una temperatura magnífica para ser invierno, estuviera solo con media ocupación. Además, aparte de los fallos descritos tampoco ninguno de los platos probados nos pareció de una creatividad ni de una técnica desbordante que justifiquen el precio por tan poca ración. Por todo esto, difícil será que repitamos en la siguiente visita a La Coruña.


Alborada

Paseo Maritimo Alcalde Francisco Vazquez, 25, 15002 A Coruña
981 92 92 01 www.restaurante-alborada.com

lunes, enero 12, 2015

Pablo Gallego (La Coruña)



Cuando uno tiene que ir a una ciudad sin saberlo hasta casi el último minuto, no tiene tiempo evidentemente de hacer una investigación en profundidad de los restaurantes que merecen la pena ser visitados o por lo menos tenidos en cuenta, así que en este caso, escogí Pablo Gallego por dos razones: situación y unanimidad en recomendaciones.  Por lo leído parece que nos encontraríamos con un restaurante clásico, burgués, de producto y así fue.


 
El local es pequeño, con unas paredes de piedra y un llamativo trabajo de madera, pero acogedor.  Cuando nos trajeron la carta y echamos un vistazo tengo que reconocer que nos dieron ganas de salir corriendo. Los enunciados de la carta no auguraban nada bueno y menos viendo la cantidad de platos que venían acompañados de la coletilla “… con gulas”. Sorprende que un restaurante de teórico alto nivel use este tipo de sucedáneos pero quiero pensar que si los mantienen en  carta es porque tienen éxito…

 
Al final nos decidimos por las sugerencias del día cantadas a viva voz. En esto me gustaría hacer la reflexión de que no cuesta casi nada que se imprima una hoja con los platos que tienen fuera de carta con sus precios y se anexen a ésta, al estilo de lo que hacen en Casa Conrado de Oviedo, y así nos ahorraríamos preguntar el precio plato a plato o llevarnos una desagradable sorpresa a la hora de pagar.

 
En este caso no nos pusieron ningún aperitivo de la casa y directamente pasamos al entrante que fue un excelente pulpo a feira, 15€, uno de los mejores que hemos comido en los últimos años aunque la ración podría haber sido mayor. En este caso sin cachelos y con unos trozos gruesos, ni muy blandos ni muy duros e intenso de sabor. Muy bien.



Como ya comenté, para los principales escogimos la oferta fuera de carta. Excelente el lomo de ventresca de atún rojo marinado en tandoori, 21,50€, con el toque justo de plancha y sin que la salsa dominara el sabor del atún. Venía acompañado de un salteado de arroz bastante logrado. Desconozco, como diletante que soy, si el atún era de almadraba y congelado o procedente de granja de engorde, pero hay que reconocer que estaba muy bien. Acierto. 


  
También muy buena la lubina al horno, 22,50€. Lubina de gran calidad preparada en lo que parecía
con ajada a la gallega pero acabada con un golpe de horno. Sencillez de preparación pero con un resultado formidable. Mucho la recordaríamos al día siguiente…




 

Para el postre solo pedimos uno e hicimos bien ya que la tarta de manzana, 5€, fue servida en una ración importante y además estaba bastante buena y acompañada de un notable helado.


 

La carta de vinos no muy extensa pero con suficientes alicientes. Escogimos un Zárate El Palomar 2011, 29,50€.  Se puede pensar que el detalle del capuchón enfriador no es propio de un restaurante con pretensiones, pero personalmente casi  lo prefiero a la cubitera  ya que así puedo servir yo el vino sin problemas y no como en otros restaurantes, tener que andar frenando al personal que quiere rellenarme al principio la copa cada 2 minutos y al cabo de un rato no aparecer ni por casualidad y hacer que me tenga que levantar a por la botella.

El pan, 1€, mejorable y el personal de servicio muy correcto.

La página web está  bien provista de fotos y de información, aunque les falta incluir la carta y mejorar el diseño del texto.

Me temo que este restaurante no entrará en las listas galácticas ni en constelaciones varias pero en lo que respecta a esta cena en concreto nos hizo salir con una sonrisa en la boca y no porque hubiésemos probado la última novedad ni la última técnica y ni siquiera algo que no hubiésemos podido hacer nosotros parecido en casa, todo lo contrario, sino porque comimos buen producto y bien hecho, nada más y nada menos, y en muchas ocasiones eso es lo más difícil de encontrar.

Pablo Gallego

Rúa Capitán Troncoso, 4, bajo, 15001 A Coruña
981 20 88 88  www.pablogallego.com

viernes, febrero 19, 2010

El Mercadito (Santiago de Compostela), por Toni

A unos pasos de Acio se encuentra El Mercadito, cerca de la catedral. Oficia el cocinero Gonzalo Rei miembro del grupo Nove. Casi se puede decir que no conozco el restaurante excepto el lounge de la entrada ya que al haber reservado como no fumadores nos asignaron mesa en un reservado nada más pasar el lounge y no vimos el resto del local.

Nada más sentarnos el camarero trajo una hoja y nos dice que esa noche había un menú único y no se podía pedir por carta. Mal. Muy mal. Deberían haber avisado en el momento de hacer la reserva. Precísamente descartamos un afamado restaurante compostelano por ese motivo y resulta que nos lo encontramos aquí sin saberlo. En su descargo, nos dijo que podrían cambiar algún plato si no nos gustaba como así hicieron. El menú costaba 48€, IVA incluído.



Extrañamente no trajeron ningún apertivo y rápidamente llegó el primer plato: foie con manzana y naranja. Muy buena combinación del foie graso con el dulce de la manzana, el toque agridulce de la naranja y el punto salado de las escamas de sal. Tal vez un poco pequeña la ración. El plato original era gambón tibio con mayonesa de soja el cuál cosechó elogios también.




El siguiente plato fue ensalada de tomate marinado y brandada de bacalao. Una original presentación con un tomate relleno de brandada y acompañado por lo que parecía una salsa a base de aceitunas negras. Simpático el concepto y aunque el resultado no sea espectacular estaba bien.




Seguimos con una reinterpretación del clásico por excelencia de la cocina gallega: pulpo a nosa feira con patata ahumada al haya. Excelente. No me suelen convencer las preparaciones de pulpo que se aparten de la tradicional "a feira" pero aquí el cocinero se luce. Perfecto el punto del pulpo, sabroso, acompañado de una magnífica crema de patata, riquísima. Lástima de la poca cantidad.




Para acabar con los entrantes, un huevo de las gallinas de mi madre con pisto. Supongo que hecho a baja temperatura, con una crema de patata y me dió la impresión que también con aceite de chorizo además del pisto. Otra reinterpretación de un plato tradicional muy lograda. En el plato original el ingrediente era centollo y evidentemente difería bastante de éste.





Pasando al pescado, fue una robaliza asada con pil-pil de albahaca y limón dulce. Lubina, un pelín más pasada de lo que nos gusta pero sin estropear el resultado final. Muy logrado el pil-pil de allbahaca con el toque original de la espuma de limón.






Como carne nos pusieron una ternera estofada en vino de Monterrei en su punto con una rica salsa y acompañada de una tartaleta y un trozo de membrillo, si no me falla la memoria.







El primer postre consistió en una tarta de trufa con soda de naranja magnífica, intensa y golosa. Nos gustó mucho. Por último nos pusieron un milhojas de hojaldre con crema de vainilla igualmente excelente donde no supimos decir qué nos gustó más, el hojaldre ó la crema de vainilla. Muy bien ambos postres.






Como con el aperitivo tampoco trajeron ningún detalle en forma de petit-fours.




La carta de vinos simplemente aceptable y un poco cutre su presentación en unas hojas y unas tablillas. Pedimos un Galgueira Selección 2008, 22€, blanco de Valdeorras y como se puede ver en la foto a pesar de pedirle al camarero más de una vez que echara más agua y hielo, no hubo manera. Fue el único punto negativo del servicio que por otra parte fue bastante correcto.





Nos gustó el menú en conjunto aunque pensamos que en los postres estuvieron algo por encima de los platos salados, que por otra parte tienen un buen nivel y más teniendo en cuenta los 48€ que cuesta el menú, algo difícilmente encontrable en otras partes de España en un menú de características parecidas. A pesar de ser una cocina con toques creativos y variaciones sobre la cocina tradicinal da la impresión que la intención del cocinero es no asustar a algún tipo de clientela tradicional con excesiva novedad y darles sabores de toda la vida vestidos de otra manera y con buen resultado. A mi me gustó y al igual que con Acio también lo recomiendo a quien visite Santiago.


Nota general: 6,50

Emoción: 7


El Mercadito

Rúa das Galeras, 18, Santiago de Compostela
981 574 239
http://www.elmercadito.es/


toni

martes, febrero 16, 2010

Acio (Santiago de Compostela), por Toni

Hacía bastante tiempo que no iba por Santiago, tanto que los restaurantes más en boga de la ciudad no existían y al contrario, el más reconocido por aquellas fechas es el que ha desaparecido en la actualidad. Gracias a los blogs, sobre todo a La Trastienda de... y a Diario del Gourmet de Provincias... me decidí por ir a Acio en lugar de algún otro restaurante de mayor reconocimiento y reputación.

Sorprende al entrar en Acio el local. A la entrada es como un mesón, mesas de piedra incluídas, con barra para tomar vinos por copas, y al fondo están situadas 7 mesas con una decoración más en plan restaurante aunque con el defecto de la excesiva proximidad de algunas de ellas entre sí. De todas formas y desafortunadamente sólo tuvieron otra mesa además de la nuestra.

Rápidamente trajeron la carta con la agradable sorpresa de que los precios tenían el IVA incluído
algo habitual en la mayor parte de restaurantes compostelanos en los que nos fijamos. Podrían copiar hosteleros de regiones vecinas.




Mientras escogíamos el vino llegó el aperitivo de la casa: champiñones con yema de huevo y mostaza, original combinación pero con un resultado redondo donde los tres ingredientes se armonizaban de maravilla en un bocado que rápidamente pedía el siguiente. Buen comienzo.





En los entrantes tenían varias opciones muy apetecibles, pero cuando vimos entre las carnes el arroz cremoso de Capón de Villalba con verduritas de temporada, 19€, no lo dudamos ni un segundo. Excelente arroz de grano suelto, de sabor rotundo, intenso, magnífico. Además tuvieron el buen detalle de emplatar la ración para dos y no cobrar un céntimo de más. Para recordar.





Con los platos principales seguimos dándole a la carne. El cochinillo ibérico con peras al albariño y hierbas aromáticas, 18,50€, tal vez fue el único pequeño fallo de la noche ya que tenía un punto bravo el sabor aunque lejos del que comí en El Celler de Can Roca hace unos meses y que fue muy poco presentable. De todas formas las extradodinarias peras al albariño lo suavizaban y el punto del cochinillo estaba bien logrado.





En cambio de sobresaliente estuvo el cabrito lechal con cus-cus al curry, cereales y orejones, 19€, de excelente textura y mejor sabor, acompañado por un gran cus-cus, adictivo, y sin duda el mejor que recuerdo haber comido nunca, Túnez y restaurantes libaneses de prestigio incluídos.





Es una lástima que yo sólo tomara postre para haber probado otro más. Yo tomé un original Insipiración queimada: bizcocho de café, helado de caña, praliné y espuma de leche. 6€. Una especie de deconstrucción de la queimada de vicio, tanto los distintos ingredientes por separado, sobre todo el bizcocho, como en el bocado conjunto, y más si se acompaña con la bebida recomendada, un licor de café Lua Blue Mountain, 3,50€. Para los golosos es casi tocar el cielo.




Después trajeron una par de cucharillas de mousse de chocolate con aceite, cortesía de la casa. Muy rico pero tal vez un poco sobrado de aceite. También tomamos un Porto, Quinta Seara Tawny. 3,50€.

Acompañamos la comida con un muy buen pan al inencontrable precio de 1€ c/u.



Buena carta de vinos no muy amplia pero con referencias escogidas y amplia representación gallega. Tomamos un La Cima 2005, 38€, vino elegante y sutil, pero en mi opinión algo caro para lo que ofrece. Copas Riedel.

Como curiosidad, su página web www.acio.es requiere de usuario y contraseña para acceder algo que no deja de ser muy extraño.

Por lo que pudimos entrever, el cocinero, Iago Castrillón, estaba solo en cocina por lo que en un día de mayor afluencia no sé como se arreglaría para sacar el trabajo si siempre es así. Sólo puedo juzgar esta cena, de todas formas todo apunta a que con más medios y personal podría ser un restaurante de referencia no sólo en Santiago sino en Galicia, ya que consigue unos sabores a la vez novedosos pero reconocibles, creativos pero sin estridencias y en el caso de lo probado muy apetecibles. Sin duda ninguna lo recomiendo para quien se acerque a Santiago.


Nota general: 6,50

Emoción: 8


Acio

C/Galeras, 28, Santiago de Compostela
981 577 003

toni